Odín: Maestro de Hombres por Velkan Corvinus


Por Velkan Corvinus
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Óðinn es un dios al cual respeto mucho, y con su historia mítica es un ejemplo para los hombres, aunque los hombres (al menos la gran mayoría contando con los paganos idiotas de estilo Hollywood) no entienden a veces, es que la antigüedad es mejor maestra que la actualidad.

 

Jack Donovan en su escrito, All Training Is Sacrifice, muestra las hazañas del Padre de Todo como un ejemplo, una guía para los hombres, y un ideal o modelo masculino a imitar poniendo el ejemplo odínico (por darle un nombre) al sacrificio de uno mismo para llegar a algo mejor.

 

El ego, como Donovan lo describió en el escrito del capitán, es el yo consciente, además de ser el ego el que manifiesta la voluntad. El ego además de ser tu yo consciente, es la manifestación de tu yo superior. Doctrinas de origen oriental como el cristianismo, mencionan que el ego es algo negativo y debes eliminarlo, pero el ego puede ser tu mejor herramienta para volverte algo superior a lo que eres ahora.

 

El ego sería una especie de idealización tuya en el sentido de que es tu dios personal y al entrenar, por ejemplo, usas a tu ego para tener algo por que luchar. Al poner tu ego como la meta, pues tu ego es una versión mejorada de lo que te gustaría convertirte, tu entrenamiento (que sería tu sacrificio) lo harías para servir a ese ego.

 

 

Para entrenarse con éxito, debes estar dispuesto a sacrificar porciones de tu autoconcepto actual a una versión futura y superior del yo creado por tu ego. Es tu ego divino, el que está iniciando e impulsando el proceso de auto transformación y devenir. Este proceso requiere que cambies algo que tienes por algo que quieres. Nada que valga nada es verdaderamente gratuito, y todo lo que vale la pena tener requiere algún tipo de sacrificio.

 

En lugar de "matar tu ego", en lugar de luchar contra ti mismo, aborda el entrenamiento como un sacrificio de una parte de ti mismo a un ser superior.

 

Este es el camino de Odín.”

-Jack Donovan

 

 

Si recordamos las historias de Odín, recordaremos que es un dios tuerto, el Padre de Todo sacrificó uno de sus ojos para lograr un conocimiento mayor de lo que tenía en ese momento. Sacrificó la visión que ya tenía para lograr una visión superior.

 

Aunque su sacrificio más especial es cuando se colgó del árbol del mundo Yggdrasill por nueve días y nueve noches, atravesado por su lanza para lograr y obtener el conocimiento de las runas y su poder. Y a diferencia del hijo del dios cristiano, no se sacrificó por el bien o mejoramiento de los demás, se sacrificó por su ego y mejoramiento propio.

 



Veit ég að ég hékk vindga meiði á nætur allar níu geiri undaður og gefinn Óðni sjálfur sjálfum mér á þeim meiði er manngi veit Hvers hann af rótum rennur Við hleifi mig seldu né við hornigi nýsti ég niður nam ég upp rúnir æpandi nam féll ég aftur þaðan

 

Se que colgué en un árbol ventoso por nueve noches completas herido con una lanza un sacrificio a Odin yo para mi en ese árbol que ningún hombre sabe de qué raíz corre. Ninguno me hizo feliz con el pan. O con cuerno. Miré abajo. Tomé las runas. Gritando los tomé. Y luego caí de allí”

-Hávamál

 


Su sacrificio, su auto sacrificio, fue no por nadie sino para sí mismo, para obtener un nuevo nivel de conocimiento y convertirse en una versión superior a lo que era antes.

 

Odín sabe y reconoce que no es el todo poderoso, o en este caso, que no lo sabe todo, pero en vez de quedarse con lo que tiene (pues después de todo es el rey de los dioses lo tiene todo en teoría) deja su zona de confort y busca superar lo que ya es, busca mejorarse a sí mismo. Uno diría que para mejorarse uno mismo se debe comparar con alguien diferente para así medir tu avance, pero no, pues a mi perspectiva, compararse con alguien más es una grave ofensa hacia tu persona, pues como Odín, no debes medirte con los demás sino contigo mismo.

 

Los sacrificios de Odín, su historia, es una enseñanza de que no importa quién eres ahora o lo que has logrado, puedes lograr más si estás dispuesto a sacrificarte. Pues una de las cosas que, aunque se dice con buena intención realmente perjudica el crecimiento personal de los hombres, es cuando te dicen que “debes aceptarte tal y como eres”, como si el querer mejorarte fuera un odio hacia tu persona. El no aceptarte tal y como eres no es siempre un rechazo hacia ti mismo, es un recordatorio hacia ti mismo de que no estás conforme de cómo eres ahora, y un impulso que te obliga a ser mejor.

 

El culto a los antiguos dioses, (en este caso a Odín si lo tomamos de ejemplo), no es arrodillarte, rezar o ser sumiso pidiendo favores que puedes lograr por ti mismo (si Odín te viera haciendo esto seguro te mataría con repulsión y no lo culpo), sino honrarlos sirviéndote a ti mismo y en forma simbólica encarnarte en su papel.

 

Antiguamente los guerreros encarnaban (como los Berserkir) animales para obtener su fuerza y su poder imitándolos y convirtiéndose en esas bestias para ser guerreros feroces, encarnar a Odín es convertirte en alguien que está dispuesto a abandonar los placeres mundanos, tu estado actual para volverse una mejor versión del cual sentirte orgulloso. Odín hizo sacrificios para lograr convertirse en una versión mejor de lo que era, Zeus se esforzó y luchó para convertirse en el rey del Olímpo, Ra lucha todos los días para que la serpiente Apofis no destruya lo que él ha construido. Si los dioses siendo dioses se esfuerzan por ser y convertirse en algo mejor sin mendigar caridad, ¿Porqué no haríamos lo mismo?

Todo entrenamiento o búsqueda que hagas es un sacrificio, es dar algo que tienes o que eres por algo que quieres conseguir o algo en que te quieres convertir, pues el aferrarte a eso que te da miedo sacrificar es lo que te impide lograr lo que tu ego está convencido en que puedes llegar a convertirte.

 

Así que conviértete en Odín, visualízate siendo el Padre de Todo, pues tu eres el único dios que puede hacer que tu ser se convierta en algo superior. No pidas a los dioses lo que puedes lograr por ti mismo.

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