Hérakles-Vajrapāni: Masculinidad al Servicio del Dharma por Velkan Corvinus

 



Por Velkan Corvinus

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Una de las cosas que pocos saben, es la relación que tienen todos los dioses indoeuropeos en común; muchos de los dioses europeos, están en esencia, relacionados con dioses más antiguos provenientes de oriente, en otras palabras más simples: los dioses europeos son dioses orientales (védicos) con otros nombres, historias y rostros, pero, al fin y al cabo, la misma esencia.

 

Uno de estos dioses es Hérakles, mejor conocido en la cultura popular de occidente bajo su nombre romano, Hércules, hijo de Zeus. Hércules, sería la encarnación de “el Hijo del Cielo”, pues su padre, Zeus, es una manifestación del Padre del Cielo, o Padre Celestial, pero ¿Qué tiene de nuevo la historia de Hércules?; pues, lo extraño y curioso de este semidios es que aparece en imágenes, o esculturas, en las zonas de migración de Oriente a Occidente, junto a un personaje que a simple vista, no tendría por que tener relación alguna con Hércules, y ese hombre es: Buda, Siddhartha Gautama, el Buda más conocido en el mundo.

 

Hércules, como guardián de Buda, se ve como los orígenes de un crossover cultural antiguo, al igual de los que hay en la cultura geek o pop, de los que estamos acostumbrados con los comics y sus películas, pero la realidad es un poco más profunda.

 

Estas imágenes son resultado de un sincretismo cultural y religioso de origen greco-budista; estos sincretismos, y deidades productos de éstos, no son extraños, habiendo varios ejemplos como las deidades Seraphis (Osiris y Zeus) o Hermanubis (Hermes y Anubis), que son un sincretismo greco-egipcio; o Dis Pater, una deidad surgida del sincretismo cultural galo-romano.

 

Lo interesante de este sincretismo (de Hércules y Buda) en particular, es la relación y origen espiritual de Hércules, pues Hércules es la representación greco-romana del “Tronador” o dios del rayo y el trueno indoeuropeo, el “Hijo del Cielo”. Pero, ¿Qué relación tiene eso con Buda?, la respuesta, si se investiga más, es que los budistas, vieron en Hércules, como otra identidad de una de sus deidades, una que protege y guía a Buda: Vajrapāni.

 

Vajrapāni, cuyo nombre en sánscrito significa, “el que lleva el rayo en la mano”, es uno de los dharmapalas (guardianes del Dharma) y un bodhisattva (que sigue el camino de buda, o que va hacia la budeidad). Vajrapāni, es el protector y guía de Buda Gautama, pero también es la manifestación del poder de buda, el protector y sostenedor de las enseñanzas del tantra de Buda, y es él mismo, el poder de Buda.

 

Como dharmapala, es una deidad que mantiene la ley natural, la ley del cosmos y de los dioses; es una deidad que busca proteger el camino de buda (la iluminación, el conocimiento real del ser), por sobre las fuerzas malignas del kaliyuga, hablando de nuestros tiempos. El dharma es la acción en favor del Rta, el Rta es la Ley del Cosmos y de los Dioses (el origen de lo que hoy conceptuemos como dharma), y el dharma busca luchar en contra del mal, que a diferencia de lo que comúnmente se entiende, el mal es aquello que interrumpe el equilibrio del caos y el orden, de la creación y la destrucción; y Vajrapāni, como guardián del dharma, busca luchar contra ese desequilibrio, ya siendo, usando el orden como acción, o el caos (que erróneamente se piensa que es el “mal”).

 

Entendiendo esto, a lo que voy con esta explicación del portador del rayo budista, es entender como esta deidad, Hérakles- Vajrapāni, es un símbolo de masculinidad en estos tiempos.

 

Hercúleo, fuerza hercúlea, acción hercúlea, o cualquier palabra que tenga que ver con Hércules, siempre ha sido significado de fuerza, virilidad y hombría, y en tiempos modernos, con el culturismo y el ejercicio físico en general. Hércules es un estandarte, un símbolo de la masculinidad, o el Hombre en todo sentido de la palabra, pues el hijo de Zeus, es el hombre heroico por excelencia, la virilidad y fuerza divina en un cuerpo mortal y masculino.

 

El mundo moderno ha generado una agenda de desvirilización o desmasculinización, un proceso que veo muy similar a lo ocurrido con la Alemania NS tras la guerra y sus procesos de desnazificación; no veo nada diferente en estos dos puntos.

 

El Imperio de la Nada, con su control y dominio del mundo globalizado, a generado un proceso similar al de los aliados de la postguerra en contra de los hombres en todo ámbito de su ser. El hombre muy delgado, o muy gordo, para ir en contra de los estándares de belleza, se a puesto como algo natural, permisible, algo normal; creando modas de maquillaje para hombres, vestidos “masculinos”, “derrumbando estereotipos tóxicos”, creando hombres beta femeninos. El hombre infantilizado, como los personajes de The Big Bang Theory, o los treintones o cuarentones que se disfrazan de starwars, lloran por la muerte de Ironman, o que pueden ver filosofías profundas y trascendentes en los Rugrats o programas similares (dirigido principalmente para NIÑOS), se ve como algo aceptado, normal, incluso deseado. Vemos como el mercado induce e introduce a los hombres, que la única forma de ser considerado hombre, es a través del sexo, dándoles estímulos como pornografía, escorts, onlyfans, y coaches de seducción, para convertirlos en dildos andantes, o en buenos perros domesticados para las mujeres, que como sabemos, pueden ser buenas (como mamas buenas y decentes) en crear hombres buenos, pero pésimas en crear hombres que sepan ser hombres.

 

Dharma-Vir, que es el término que suelo usar para referirme a la ley del dharma en contexto de la masculinidad natural, equilibrada, de esencia divina; es la Ley que se está intentando destruir y/o corromper en algo amorfo, desequilibrado, y por lo tanto, maligno.

 

El hombre es el sustentador del dharma en el mundo terrenal, y si su dharma-vir está corrompido y débil, el dharma más divino y extenso, no lo podrá sustentar, ni proteger. El hombre es el generador de cambios, es el orden cuando se necesita, y el caos, cuando se requiere; es el que busca el equilibrio para su existencia, el que busca su iluminación y trascendencia, mediante los actos de heroísmo más grandes, y el más alto valor que pueda alcanzar.

 

Hérakles-Vajrapāni, es la deidad de la masculinidad, el buda guerrero de la virilidad. El Dharmapala del Olimpo que guía el camino de los hombres, en un mundo en donde ya no hay hombres. Es la furia tronadora que incita a los hombres a romper las cadenas de la debilidad y del autodesprecio masculino, y someter al toro dorado del globalismo con tus propias manos, en nuestros 12 trabajos al servicio de nuestra libertad y de nuestra purificación del sistema.

 

El hombre es el actor revolucionario del mundo, el engranaje que hace girar el mundo a como dicta la divina ley. Si el hombre quiere ver cambios en su mundo, en su vida, en su ser, debe dejar ser destruido e incinerado por el divino Vajra Olímpico, para que, de las cenizas del viejo, débil, y moribundo hombre esclavizado, surja el nuevo hombre del mañana: el hombre heroico, “Virakles, el dharmapala de la masculinidad”.


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